En el ámbito de la salud mental y el tratamiento de adicciones, se utiliza con frecuencia el término “paciente de puerta giratoria” para describir a aquellas personas que entran y salen repetidamente de dispositivos terapéuticos sin lograr una recuperación sostenida. Este patrón, que puede resultar frustrante tanto para los profesionales como para los propios pacientes y sus familias, está íntimamente relacionado con la recaída y los múltiples factores que la propician.
¿Qué hay detrás de una recaída?
La recaída en el tratamiento de adicciones no debe entenderse como un fracaso, sino como parte del proceso. Es un fenómeno frecuente que puede responder a múltiples causas: falta de adherencia al tratamiento, escasa red de apoyo, ausencia de herramientas de afrontamiento o condiciones de salud mental no tratadas. En muchos casos, el paciente vuelve al consumo no por falta de voluntad, sino por no haber consolidado recursos suficientes para enfrentar situaciones de riesgo.
Además, en entornos sociales donde el consumo está normalizado o incluso invisibilizado (como ocurre en el alcoholismo funcional), el riesgo de recaída aumenta. Estos factores generan un círculo vicioso: el paciente abandona el tratamiento, vuelve al consumo, reaparece la crisis y, tras una nueva intervención urgente, se reincorpora temporalmente al sistema.
Abordar la puerta giratoria desde un enfoque integral
En Centro Ginesta, comprendemos que romper con este ciclo requiere una intervención profunda, continuada y flexible. No basta con una desintoxicación puntual o un abordaje sintomático. Es fundamental generar vínculos terapéuticos estables, trabajar la motivación al cambio, promover un sentido de pertenencia grupal y reforzar las habilidades personales necesarias para sostener la abstinencia en el tiempo.
Nuestro equipo multidisciplinar ofrece un acompañamiento individualizado que tiene en cuenta la historia personal del paciente, su entorno, sus resistencias y su ritmo. Apostamos por una mirada libre de juicios, donde cada recaída se analiza desde la comprensión clínica, no desde la culpabilización.
Recaer no es rendirse
Salir del ciclo del paciente de puerta giratoria es posible. Pero requiere tiempo, constancia y un equipo que sepa detectar las señales de alerta antes de que se active el patrón de recaída. En este camino, la prevención de recaídas y el trabajo de seguimiento posterior al tratamiento son igual de importantes que el propio ingreso.
Porque recuperarse no es solo dejar de consumir. Es construir una vida distinta. Y en ese proceso, no estás solo.
📞 Si tú, un familiar o alguien cercano está en esta situación, podemos ayudarte.
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