El sueño es un pilar fundamental en la recuperación de las adicciones. Sin embargo, durante un proceso de desintoxicación, no es raro que aparezcan alteraciones del sueño: dificultad para conciliarlo, despertares frecuentes o sensación de no haber descansado plenamente. Este fenómeno, conocido como insomnio en la desintoxicación, tiene causas directas en los efectos de las sustancias sobre el organismo y en la adaptación del cerebro a la abstinencia.
Por qué el insomnio aparece durante la desintoxicación
El insomnio y las adicciones están estrechamente relacionados. Muchas sustancias —como alcohol, cocaína, cannabis, benzodiacepinas u opiáceos— alteran los ritmos biológicos y los ciclos naturales del sueño. Al interrumpir su consumo, el cuerpo necesita reajustarse, lo que puede generar síntomas como:
- Dificultad para conciliar o mantener el sueño
- Sudoración nocturna
- Pesadillas o sueño no reparador
- Ansiedad y agitación durante la noche
Estos síntomas son habituales en las primeras fases de la recuperación y forman parte del proceso de adaptación del organismo a una vida sin consumo.
La importancia del descanso en la recuperación de adicciones
Dormir mal no solo genera cansancio: afecta la concentración, aumenta la irritabilidad y puede intensificar los deseos de consumo. Por eso, en un centro de desintoxicación especializado, abordar el insomnio es una parte esencial del tratamiento integral.
Se aplican estrategias como:
- Establecimiento de rutinas de sueño estructuradas
- Pautas de higiene del sueño
- Seguimiento profesional para regular el descanso y el equilibrio físico-emocional
El objetivo es que el sueño deje de ser un problema y se convierta en un aliado del proceso terapéutico.
Recuperar el sueño es recuperar estabilidad
El descanso adecuado ayuda a regular las emociones, mejora la capacidad de afrontamiento y refuerza la abstinencia. Con el tiempo, a medida que el cuerpo y la mente se estabilizan, el sueño se normaliza progresivamente.
En Centro Ginesta, entendemos que la recuperación no es solo dejar de consumir. Implica reconstruir hábitos, recuperar el equilibrio físico y emocional, y volver a sentirse bien en el propio cuerpo.
Dormir mejor es uno de los primeros pasos hacia una vida más estable y saludable, y un componente clave para prevenir recaídas y fortalecer la recuperación.